Dice Holden Caulfield sobre los libros:

“Los que de verdad me gustan son esos que cuando acabas de leerlos piensas que ojalá el autor fuera muy amigo tuyo para poder llamarle por teléfono cuando quisieras”.

Esta página nace porque hay artistas cuyos mundos cambian el tuyo. Porque una vez que los conoces ya no puedes prescindir de ellos. Porque los consideras amigos tuyos aunque jamás llegues a tratarlos en persona. Porque nunca hablarás con ellos pero ellos se comunican constantemente contigo. Porque ya forman parte de ti.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Adiós tristeza






Como cada 17 de noviembre vuelve el recuerdo de Enrique Urquijo, si es que alguna vez se ha ido. El chico triste de las canciones tristes. En Enrique la derrota es tristeza, sin la chulería orgullosa de Quique González, sin el toque autoparódico de Nacho Vegas, sin la melancolía poética de Antonio Vega. Es tristeza, sin más. Hasta su canción más alegre habla de la tristeza. Y es una despedida.

Doce noviembres después, no hay motivos para la tristeza, pero sí para el homenaje. Y para sus canciones.



jueves, 27 de enero de 2011

EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO



-Deja de jurar y dime otra cosa. Dime por ejemplo qué te gustaría ser. Científico o abogado o qué.

- Científico no. Para las ciencias soy un desastre.

- Entonces abogado como papá.

- Supongo que eso no estaría mal, pero no me gusta. Me gustaría si los abogados fueran por ahí salvando de verdad vidas de tipos inocentes, pero eso nunca lo hacen. Lo que hacen es ganar un montón de pasta, jugar al golf y al bridge, comprarse coches, beber martinis secos y darse mucha importancia. Además si de verdad te pones a defender a tíos inocentes, ¿cómo sabes que lo haces porque quieres salvarles la vida o porque quieres que todos te consideren un abogado estupendo y te den palmaditas en la espalda y te feliciten los periodistas cuando acaba el juicio como pasa en toda esa imbecilidad de películas? ¿Cómo sabes tú mismo que no te estás mintiendo? Eso es lo malo, que nunca llegas a saberlo.

(…)

¿Sabes lo que me gustaría ser? ¿Sabes lo que me gustaría ser de verdad si pudiera elegir?

(…)

Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Solo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan a él. En cuanto empiezan a correr sin mirar adónde van, yo salgo de donde estén y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos. Yo sería el guardián entre el centeno. Te parecerá una tontería, pero es lo único que de verdad me gustaría hacer. Sé que es una locura.


J.D. Salinger (Nueva York, 1 de enero de 1919 – Cornish, Nuevo Hampshire, 27 de enero de 2010)

martes, 30 de noviembre de 2010

Porque las cosas cambian_Bunbury





Porque sabemos agradecer a pesar de lo vivido
porque de todo comienza a hacer ya mucho tiempo
porque quien encontró el amor, no lo buscaba tanto
porque las cosas cambian...

Porque sabemos hacer del escapismo un arte
porque siempre queda espacio para nuevas libertades
porque vuestra amistad me sostiene de cumbia madre
y porque me dejo querer por ti.

Estas son mis credenciales,
no hay males que duren más que yo
y prefiero bailar charlestón
donde conviene estar parado.

Porque las cosas cambian y no estamos aquí de visita
espero que me permitan que les contradiga un poco.

Porque las cosas cambian y cuidado que nos vigilan
la policía de lo correcto
y las buenas costumbres de hoy.

Porque emprendemos nuevos viajes extraordinarios
porque perdimos el equipaje con nuestras rutinas
porque la ruina trajo consigo y de la mano las musas.
Y porque me dejo querer por ti

Estas son mis credenciales,
no hay males que duren más que yo
y prefiero cantar rocanrol donde conviene estar callado.

Porque las cosas cambian y no estamos aquí de visita
espero que me permitan que les contradiga un poco.

Porque las cosas cambian y cuidado que nos vigilan
la policía de lo correcto
y las buenas costumbres de hoy.

martes, 20 de julio de 2010

NO ES AMOR





Y esta, con Enrique, hace mil años, en TVE.






Has visto demasiadas películas rosadas
y te lo has llegado a creer.
Qué esperas de la vida, ya no eres esa cría,
sólo queda lo que ves.

Tu príncipe soñado ya viene retrasado
y mi oferta sigue en pie.
Ya sé que no es amor, pero está bien.


La tierra prometida y el amor de tu vida
son historias que ya no crees.
Cambiaron tus valores por cuentas de colores
y una paga a fin de mes.

No esperes ahí sentada o soñando con la almohada,
todo te salió al revés.
Ya sé que no es amor pero está bien.

Hace tiempo que a tu puerta nadie golpea,
si lo piensas sólo quedo yo,
no digas que nadie te advirtió.

Soñaste tantas bodas y
despertaste en todas tan sola al amanecer.
Qué quieres que te diga, la noche se hace fría
y no para ningún tren.
Aquella vieja almohada y mis manos en tu espalda
es lo que te puedo ofrecer.
Ya sé que no es amor pero está bien.

Tu príncipe soñado ya viene retrasado
y mi oferta sigue en pie.
Ya sé que no es amor pero está bien.

lunes, 19 de abril de 2010

El peligro_Revólver





El peligro no es cuestión de un par de golpes,
el peligro es no saber a donde ir,
el peligro es no encontrar jamás tu sitio
y sentir que ya llegaste sin salir.

El peligro es el fantasma que planea
sobre aquello que juraste un día alcanzar
y te ata de las manos mientras graba en tu pellejo
una cifra, una letra y a volar
una cifra, una letra y a volar.

Y correr dicen que es cosa de cobardes,
pero todos somos carne de cañón,
yo lo soy y no me importa,
confesar que más que nadie,
pero aquí quién no es cobarde por amor
pero aquí quién no es cobarde por amor.

El peligro es perder a quien se ama,
con la furia que desata el huracán,
comprobar que en casa ya no espera nadie
y que no hay nadie a quien puedas esperar
y que no hay nadie a quien puedas esperar.

Y correr dicen que es cosa de cobardes,
pero todos somos carne de cañón,
yo lo soy y no me importa,
confesar que más que nadie,
pero aquí quién no es cobarde por amor
pero aquí quién no es cobarde por amor.

El peligro es cuando queman las entrañas,
por amor o desamor que más me da,
y el valor se te hace escarcha
y el aire explota y amarga
en tu pecho por la mujer que se va
en tu pecho por la mujer que se va.

Y correr dicen que es cosa de cobardes,
pero todos somos carne de cañón,
yo lo soy y no me importa,
confesar que más que nadie,
pero aquí quién no es cobarde por amor
pero aquí quién no es cobarde por amor.

sábado, 30 de enero de 2010

GRACIAS, MR. SALINGER


Artículo de Ray Loriga, en la muerte de Salinger.

Sin introducción

Se ha muerto sin haberse presentado, escondido en la leyenda, visible sólo en la escritura. Tan extraño y tan cercano como Seymour contado por un hermano menor, como un sándwich escondido en un bolsillo, como las raquetas de tenis de dos adolescentes amigas pero rivales. Se ha muerto sin decir más que lo que dijo, como el pez banana, envuelto en la paradoja que supone vivir y contarlo. Sofisticado y familiar, demoledor e intermitente, y ligeramente japonés.

Más allá de El guardián entre el centeno, escribió prodigios puntuales que se sujetaban en la misteriosa capacidad de la escritura para acompañar a la experiencia sin suplantarla, artefactos independientes, modelos sensatos. Literatura no metafórica, ni abrumada por la voz, elegante y precisa, propia y sin ofensa, puede que perfecta. Y lo hizo siempre como si nada. Un esfuerzo tan enorme y bien disimulado que merece sin duda la gloria.

Su familia es cualquiera, al otro lado de su ventana está el parque que no siempre vemos. Lo que hacen los patos en invierno a nadie le incumbe.

Del misterio de Salinger nunca sabremos otra cosa que lo que él mismo nos ha contado y seguramente no hay mucho más que saber. Su influencia es enorme, su camino, imposible de seguir. No pasa nada, tampoco hay quien camine derecho tras las huellas de Thomas Hardy. Lo complicado es conseguir una escritura que se acerque a su estatura, desde cualquiera de los caminos elegidos. Ese sendero en la nieve que como él mismo demostró, no esconde nada más que los pasos de un hombre solo.

http://www.elpais.com/articulo/cultura/introduccion/elpepicul/20100129elpepicul_3/Tes

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Y mi homenaje, en el Área de Descanso.