Dice Holden Caulfield sobre los libros:

“Los que de verdad me gustan son esos que cuando acabas de leerlos piensas que ojalá el autor fuera muy amigo tuyo para poder llamarle por teléfono cuando quisieras”.

Esta página nace porque hay artistas cuyos mundos cambian el tuyo. Porque una vez que los conoces ya no puedes prescindir de ellos. Porque los consideras amigos tuyos aunque jamás llegues a tratarlos en persona. Porque nunca hablarás con ellos pero ellos se comunican constantemente contigo. Porque ya forman parte de ti.

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viernes, 17 de noviembre de 2017

DIECIOCHO

Y si quieren saber de mi pasado
es preciso decir otra mentira:
les diré que llegué de un mundo raro,
que no sé del dolor,
que triunfé en el amor
y que nunca he llorado.



Y van dieciocho, y yo sigo sintiéndome tan pequeña como entonces, igual de perdida, sin alcanzar la mayoría de edad en tantas cosas, por más años que pasen desde aquel último noviembre de los años 90. Creemos que sabemos, que aprendemos, que maduramos, pero todo es mentira. Sólo sobrevivimos, mentimos, nos engañamos. Y seguimos fracasando, llorando, sufriendo. Volviendo a las canciones tristes que nunca pasan de moda, que ahora como entonces siguen siendo espejo, desahogo, consuelo, placer culpable (como si hubiese alguno que, en el fondo, no lo sea).

Dieciocho años después vuelve a ser tiempo de adioses, de cambios de planes, de no conseguir zafarse de esa amiga mala suerte que se empeña en perseguirnos mientras la buena fortuna nos es esquiva, de vagar por la acera equivocada porque ninguna es buena en la calle del olvido.

Once meses de despedidas sucesivas. Algunas aún no puedo nombrarlas. De otras a mi pesar supe, y no sé si esas verdades fueron carga o liberación: no era mi nombre el que inventaban los hombres con quienes yo soñaba o a quienes deseaba tener a mi lado.

Volví a ver a A., la nostalgia y la tristeza volvieron a coincidir y después vino la nada. Sus recuerdos eran muy distintos de los míos, y es el presente con su dosis de realidad el que al final se impone. Su sombra y la mía cada una en una acera. Las cosas de la vida.

Ya no creo en películas rosadas, pero hasta esa clase de no amor me ha fallado. Los que quiero querer acaban eligiendo a otra que no soy yo. Se me olvida una y otra vez que nunca me elegirán, que quizá nunca me quisieron. Que mientras yo escribo sobre ellos probablemente ya me hayan olvidado. Que no habrá ocasión de gritarles un "déjame" porque no tienen ningún interés en volver. No, decididamente la vida no es como en las canciones. Y, en ocasiones, resulta aún más triste que las canciones tristes.

Sé que ir de loser no es sexy, muchos amigos me abroncan por ello, pero me da igual. Una tiene que asumir lo que es. Encajar los golpes de la vida. Cada uno lo hace a su manera, como sabe o puede. Esta es la mía: la literatura, las canciones, los amigos, sin distinguir si son reales o imaginarios. Para confortarnos cuentan tanto las personas que tenemos a nuestro lado todos los días como los personajes de ficción o aquellos a quienes no llegamos a conocer en persona pero cuyo arte nos salva, nos describe, nos emociona y nos hace sentir vivos.

Gracias, Enrique, por tus canciones. Que me siguen acompañando. Que nunca fallan. Que son mi vida.





Pd.- Esta canción la escuché por primera vez en la voz de Enrique Urquijo, en la versión de su disco con Los Problemas. Después he escuchado muchas otras, incluida la de Chavela Vargas. Pero esta sigue siendo mi favorita. Esa emoción del descubrimiento, en la voz de Enrique, permanece. 



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El resto de mis homenajes a Enrique Urquijo cada 17 de noviembre : 

DIECISIETE 


CATORCE

jueves, 17 de noviembre de 2016

DIECISIETE

17 años ya de aquel 17, de aquel noviembre, ese mes maldito que mata todo lo que toca, que se lleva lo más querido, que trae todo el frío del invierno entre sus días. 

17 años más la mitad desde mis 17. 

17 años sin ti y tan contigo.

17 años en los que te quise, te huí, te ignoré, te traicioné y volví, aunque en realidad nunca me fui del todo.

Y volví con recuerdos nuevos, con otros rostros y otros nombres en las canciones de siempre.

Porque cuando me alejo vuelve alguien que me regresa a ti y vuelvo a escribir mi historia en tus canciones. O en esas canciones de otros que hiciste tuyas y yo hice mías a través de tu voz. 

Ese CD de grabaciones inéditas de cuando entonces. The river. Hickory wind. Esas versiones con Los Problemas. María la Portuguesa. Desordenada habitación.Las rancheras. Se me olvidó otra vez,  Ojalá que te vaya bonito, Amanecí otra vez, Mundo raro, Amor se escribe con llanto, Se me hizo fácilEse desgarrado Para vivir.
 
Y esta, tan tuya, más reconocible en tu voz que en la de Quique. 

Porque a veces necesitamos las voces de otros, las palabras de otros, para decir lo que no nos atrevemos a decir. Porque dejar huellas nos expone y escribimos cartas sin remite ante tantas preguntas sin respuestas. Porque somos cobardes y en vez de hablar callamos. Porque componemos poemas que nunca enviamos. Porque los silencios no nos comprometen. Porque vivir en las canciones es más fácil que encarar la vida y volver a ellas es el único refugio posible cuando la realidad nos supera o contradice nuestros deseos. Porque a veces hacer saber exige un precio que no estamos dispuestos a pagar. Porque hay labios ante los que no sabemos qué decir y que no nos atrevemos a besar. Porque hay incendios que no acaban nunca de apagarse. Porque es más fácil creer que lo que no se confiesa nunca ha existido. 

Gracias, Enrique, por tu voz. 





lunes, 1 de diciembre de 2014

ESPECIAL ENRIQUE URQUIJO EN CIRCO AMBULANTE MUSICAL



Circo Ambulante Musical es un programa de Radio Enlace , una emisora local de Madrid, del barrio de Hortaleza, que después de 25 años sigue al pie del cañón, con programas para todos los gustos, hechos por gente que ama lo que hace y que cuida a sus oyentes.

Circo Ambulante Musical es un programa dedicado a los cantautores, bajo la batuta de Kika y Kelly, dos mujeres estupendas con voces maravillosas, que  la tarde de los miércoles nos deleitan con su conversación, su sentido del humor y su buen hacer en este espacio en el que cabe casi de todo, en el que no todo sale siempre como se espera y que por ello resulta encantador.

Después de más de 90 programas se han profesionalizado - hasta tienen un estudiante en prácticas que se encarga del sonido y esas cosillas técnicas y que les da no poco juego en sus conversaciones ante el micrófono - y la semana pasada tuvieron el detalle de invitarme a hablar sobre Enrique Urquijo.

Aquí está el resultado de la charla en la que, junto a los temas clásicos de Los Secretos hay también algunas versiones raras, directos no editados en ningún album ni CD, de temas de Enrique Urquijo. Una versión de "Se me olvidó otra vez", interpretada de esa manera en que Enrique hacía suyas las rancheras. Y una versión del "Aunque tú no lo sepas" mano a mano con Quique González que pone los pelos de punta.



http://m.ivoox.com/circo-ambulante-musical-20141126-enrique-urquijo-audios-mp3_rf_3786870_1.html



lunes, 17 de noviembre de 2014

HAN LLOVIDO 15 AÑOS SIN ENRIQUE URQUIJO








Han llovido quince años y queda lejos ese 17 de noviembre del 99, ese invierno fatal aunque el calendario mintiera diciendo que era otoño. Oír una canción de Los Secretos en la tele y correr al salón, y no dar crédito a la noticia, añadir tristeza a la tristeza, pérdida al desamor, la mala suerte como la peor de las amistades. El más terrible de los destinos convocado antes de tiempo, la autoprofecía cumplida, pero cómo explicar que me vuelvo vulgar al bajarme de cada escenario.

 Han llovido quince años y hemos sobrevivido a los que quisimos querer y no nos quisieron, a los que nos dijeron que no, a los que nos rompieron el corazón y las certezas, a los que emborronaron para siempre un presente condenado a ser pasado, a los cambios de planes, a los adioses inexplicables, a los portazos y a los gritos, a los muros y a los silencios. 

Han llovido quince años y han cambiado las dudas y las (in)seguridades, los miedos y los errores, que siguen siendo los mismos pero diferentes, a ratos queremos volver a ser niños y al minuto siguiente comernos el futuro, las distancias y lo que haga falta, porque hay trenes que no vuelven a pasar y mejor no perder(se) ninguno. 

Hemos crecido, nos hemos hecho viejos de repente y a veces, en las tardes grises, cuando pasamos por la puerta de un colegio nos ponemos a recordar y aparecen sombras en ciertas calles, cuyo nombre pertenece a un alguien que fue, que nunca podrá dejar de ser, las cosas de la vida son así, la nostalgia y la tristeza suelen coincidir

Han llovido quince años y lamentamos todo aquello que se nos escapó, los conciertos a los que no fuimos, los encuentros a destiempo y los desencuentros a tiempo, los déjame, las oportunidades perdidas, los ya nunca, los no volverán, lo que dejamos de decir y lo que dijimos de más, lo que fue y lo que pudo haber sido. 

Han llovido quince años y seguimos abrazando ilusiones como si fuera la primera vez, seguimos escribiendo sobre vidrios mojados, apostando la vida a un solo as o a la reina de corazones, agárrate fuerte a mí, ojalá siempre a tu lado, adiós tristeza, adiós soledad, esta historia continuará, no más corazones de cartón, no es amor pero está bien

Han llovido quince años y volvemos a las viejas canciones cuando faltan los viejos amigos, cuando nos abofetean los recuerdos o para invocar memorias nuevas, cuando no podemos esquivar el destino o ignorar el azar, cuando la liebre se remueve en el erial y alguien en facebook comparte un vídeo o una canción aparece de fondo en la escena de una novela. 

Han llovido quince años y cada 17 de noviembre vuelve el recuerdo de Enrique Urquijo, que nunca se fue del todo, en contra de su voluntad, no quiero si desaparezco que nadie recuerde quién fui, lazo de tantos encuentros, enredador de casualidades, mecha de amores al hilo de sus canciones, de su voz para siempre triste, de su triste figura. 

Han llovido quince años y nos sigue faltando Enrique Urquijo, al que lloramos como se llora a los fantasmas del pasado, con incredulidad y rabia, porque nos dejaron a medias, porque se llevaron parte de nosotros, porque nos legaron piezas sueltas que no encajan en ningún puzzle, salvo en el que nos arrancaron aún incompleto. 

Han llovido quince años y ojalá que dentro de otros quince conservemos la suficiente memoria para que al escuchar a Enrique Urquijo se nos siga poniendo de punta el sentimiento, de gallina la piel, permeable aún a la más desolada de las sensibilidades, a la más abatida de las gargantas, capaz de hacer de la derrota una obra maestra, del fracaso la más perfecta de las victorias. 

 Gracias, maestro. Sigues formando parte de nuestras vidas.

***


Mis homenajes de cada 17 de noviembre:


domingo, 17 de noviembre de 2013

CATORCE



Y van catorce años sin Enrique Urquijo. 

Y casi se me olvida, pero no. 

Mi recuerdo de este año, pinchando aquí



sábado, 17 de noviembre de 2012

jueves, 17 de noviembre de 2011

Adiós tristeza






Como cada 17 de noviembre vuelve el recuerdo de Enrique Urquijo, si es que alguna vez se ha ido. El chico triste de las canciones tristes. En Enrique la derrota es tristeza, sin la chulería orgullosa de Quique González, sin el toque autoparódico de Nacho Vegas, sin la melancolía poética de Antonio Vega. Es tristeza, sin más. Hasta su canción más alegre habla de la tristeza. Y es una despedida.

Doce noviembres después, no hay motivos para la tristeza, pero sí para el homenaje. Y para sus canciones.



martes, 20 de julio de 2010

NO ES AMOR





Y esta, con Enrique, hace mil años, en TVE.






Has visto demasiadas películas rosadas
y te lo has llegado a creer.
Qué esperas de la vida, ya no eres esa cría,
sólo queda lo que ves.

Tu príncipe soñado ya viene retrasado
y mi oferta sigue en pie.
Ya sé que no es amor, pero está bien.


La tierra prometida y el amor de tu vida
son historias que ya no crees.
Cambiaron tus valores por cuentas de colores
y una paga a fin de mes.

No esperes ahí sentada o soñando con la almohada,
todo te salió al revés.
Ya sé que no es amor pero está bien.

Hace tiempo que a tu puerta nadie golpea,
si lo piensas sólo quedo yo,
no digas que nadie te advirtió.

Soñaste tantas bodas y
despertaste en todas tan sola al amanecer.
Qué quieres que te diga, la noche se hace fría
y no para ningún tren.
Aquella vieja almohada y mis manos en tu espalda
es lo que te puedo ofrecer.
Ya sé que no es amor pero está bien.

Tu príncipe soñado ya viene retrasado
y mi oferta sigue en pie.
Ya sé que no es amor pero está bien.

lunes, 25 de enero de 2010

MUNDO RARO. ENRIQUE URQUIJO Y LOS PROBLEMAS





Cuando te hablen de amor y de ilusiones,
y te ofrezcan un sol y un cielo entero,
si te acuerdas de mí no me menciones
porque vas a sentir amor del bueno.
Y si quieren saber de tu pasado
es preciso decir una mentira,
di que vienes de allá, de un mundo raro;
que no sabes llorar,
que no entiendes de amor
y que nunca has amado.

Porque yo adonde iré
hablaré de tu amor

como un sueño dorado;
y olvidando el rencor,
no diré que tu adiós
me volvió desgraciado.

Y si quieren saber de mi pasado
es preciso decir otra mentira,
les diré que llegué de un mundo raro,
que no sé del dolor,
que triunfé en el amor
y que nunca he llorado
.

martes, 17 de noviembre de 2009

En el décimo aniversario de la muerte de Enrique Urquijo




La muerte qué mala saña es una canción dedicada a Enrique Urquijo compuesta por Enrique Mercado e interpretada por el grupo DOS (voz: Nacho Fernández).

Podéis disfrutar de la versión en directo en la sala Galileo Galilei aquí

martes, 12 de mayo de 2009

domingo, 16 de noviembre de 2008

Jefedad

Foto inédita. Colección privada.


Fue el último noviembre de los años 90, como cantaba Quique González en Tarde de perros. Un 17 de noviembre de 1999. Nueve años ya. Nueve años sin Enrique Urquijo.


El año pasado ya hice una crónica sentimental.


Este año mi homenaje va en forma de canción-homenaje: Jefedad de Ixo Rai. Una canción que Jesús Prieto (Pity), que había sido guitarrista de Los Problemas, dedicó a Enrique, al que siempre llamaba Jefedad.





Volaré desde mi balcón
por decirte una vez más:
“te quiero, adiós”.
Te encontré tendido sin voz
simplemente tu tristeza terminó.
Ya no hay luz en los espejos
machacados de reflejos de alumbrar.
Cuélgate de tus guitarras
quítate de las arañas ya verás...
¿Verdad?
Vuelo pues no sé donde mirar
mis manos te buscan
quieren tocar
Déjame, no juegues más
esos dulces ojos continuarán.

Ya no hay luz en tu ventana
pero no puedo pasar sin mirar.
Vaya forma de marcharte,
de decir no quiero estar
perdonad, quizás.

Perro y dueño fue
de la música que un día
yo escuché.
Yo no sé por qué
sin querer en tu camino
me crucé
y me quedé.
Timidez o miedo tal vez
qué motivo amargo llenaba tu sed.
Inventé canciones, ya ves
de ilusiones llenaría
aquel perder.
Cogí el tren y me largué
Te llamaré, lo olvidarás, volverás.
Esa fue la ultima vez que yo te dije “Jefedad,
Majestad... te cuidarás”.

Perro y dueño fue sin querer
en su camino me crucé...
Me acostumbré.
Tocare en mi habitación
soñaré que estoy contigo en un rincón
soñare que estoy allí junto a tu voz
soñaré que estoy contigo y con tu voz.

sábado, 17 de noviembre de 2007

DESDE QUE NO NOS VEMOS (Cronología sentimental con banda sonora)



(La primera parte de este post se encuentra en mi otro blog: http://areaddescanso.blogspot.com/2007/11/desde-que-no-nos-vemos-homenaje-enrique.html )



Aunque nunca llegues a saberlo, Los Secretos forman parte de mí. Sus canciones son la banda sonora de mi vida, desde el 88, cuando un compañero me grabó el LP de Ojos de Perdida en una cinta que todavía me acompaña, que marcó el final de curso de mi 1º de BUP, con Déjame sonando en Jácara, y me consoló en Irlanda, por qué me dices que va a ser distinto/ si todo vuelve a ser lo mismo/qué tengo que ser para ser algo/para quererte sólo valgo y fue la música de mis mañanas de piscina ese verano. Vete ya de mi vida, déjame en paz. Necesitas verme triste para alegrarte, necesitas que tu orgullo salga adelante. No quiero que me debas nada ni deberte nada a ti, no quiero que sufras ni llores por mi. Me miraste a los ojos y no supe qué decir. Azul de ojos, labios de cristal, qué mal me quedo cuando te vas. Aunque tú no te des cuenta te has acostumbrado a vivir y a disfrutar como un niño mimado. Fuertes emociones se han grabado en ti. Se fue como llegó, tal vez sea así el amor. Deja de pensar en lo peor, no pierdas el tiempo igual que yo. Sobre un vidrio mojado escribí su nombre, sin darme cuenta...

Y en otra cinta, mal grabada, un puñado de buenas historias. No sé si se acuerda esa buena chica de lo que ella me dijo: Te sentirás mejor. No me falles, no digas que no, aunque todo sucedió al revés y siempre hay un precio dime que Continuará. Quiero beber hasta perder el control, y correr sin dirección desde la estación hasta el primer cruce, por el túnel, hasta cerrar los bares... Yo siempre fui mi peor enemigo.

En el 89, 2º de BUP, La calle del olvido, una excursión a Segovia escuchándolo a medias con mi mejor amiga en el autocar del colegio: No seré yo, Qué solo estás, Nuevo color, Soy como dos, y un amor platónico de 3º que nunca se fijó en mí, mientras a mí me perseguía otro en el nunca me fijé, yo que siempre me he dolido/ de recordar lo que fue/ y lo que pudo haber sido, Culpable, Todo ha sido un juego, y ese No es amor que parecía escrito sólo para mí, has visto demasiadas películas rosadas y te lo has llegado a creer(...) Tu príncipe soñado ya viene retrasado y mi oferta sigue en pie, ya sé que no es amor, pero está bien (...) No esperes ahí sentada o soñando con la almohada, todo te salió al revés/ ya sé que no es amor, pero está bien....

Y en el 92, ese Ojos de gata que me enamoró mucho antes de que conociera esa otra versión canalla de Sabina que tanto sonaba en fiestas, con una de las frases finales más rotundas que yo he escuchado en una canción, tan de Enrique: pero cómo explicar, que me vuelvo vulgar, al bajarme de cada escenario, sintiéndome turista en mi país, extraña en mi ciudad, naúfraga en mi barrio. Saboreando la venganza de la indiferencia a ritmo de ranchera con Ya me olvidé de ti: Ayer que te encontré por Dios lo juro, que a tu lado pasé indiferente, yo que tanto temí por este encuentro, hoy te juro por Dios que nada siento. Y bailando con la única canción de Los Secretos que levanta el ánimo: Adiós tristeza.

En el verano del 93, Cambio de planes y un concierto en el parque de San Isidro a finales de julio, donde me enamoré de un pijo moreno engominado y con un polo blanco que se emocionaba con todas las canciones, y mañanas de piscina esperando cartas de un novio que nunca supo que lo era, haciendo juegos de palabras con mi mejor amiga al ritmo de todas esas canciones que hicimos nuestras, Déjame soñar después del huracán, para dibujarte. Colgado sigo esperando en mi rincón y aunque he perdido el tiempo con mi amiga mala suerte, me alegro de verte. No me digas que estás muerto, que por verte sonreír hago un cambio de planes.

En el 94, annus horribilis, de indiferencias y despedidas, habitante única de un mundo hostil, Enrique Urquijo y Los Problemas me hablaron de su Mundo raro, en una versión (que se quite Chavela, que yo me quedo con Enrique) que es para mí la mejor porque así fue como la escuché por primera vez , y si quieren saber de mi pasado es preciso decir otra mentira, les diré que llegué de un mundo raro, que no sé del dolor, que triunfé en el amor y que nunca he llorado. Con 20 añitos y ya tan tonta, tan sufridora, tan viviendo en las canciones en vez de en la vida. Esa Semana Santa mientras otro amor no correspondido no hacía más que ignorarme en un bar de un pueblo de la sierra, Enrique Urquijo cantaba en la tele: después del tiempo que he perdido en aventuras sin sentido, me siento solo y a la vez perdido sólo porque me has sonreído y pido volver a ser un niño, volver a ser un niño. Ese año sentí que éramos Corazones de cartón: nada me importa saber si hicimos mal por apostarnos la vida a un solo as (...) de qué sirve la razón si el camino es tentador y ya en verano otra vez la más absoluta de las indiferencias: cuántos recuerdos guardas tú de mí para tratarme ahora así, cuántas razones tengo que inventar para poderme perdonar...

En el 95 salió Dos caras distintas. Es quizá el disco que menos interioricé, el menos escuchado. Aún así, como siempre, contiene un puñado de buenas canciones, y aún mejores letras. Desde el Pero a tu lado, una de amor y esperanza tan rara en ellos, he roto todos mis poemas/ los de tristezas y de penas/ lo he pensado y hoy sin dudar/ vuelvo a tu lado/ Ayúdame y te habré ayudado /que hoy he soñado /en otra vida en otro mundo/ pero a tu lado. Ya no persigo sueños rotos/ los he cosido con el hilo de tus ojos /y te he cantado al son de acordes aún no inventados. Al Reina de corazones, pasando por las tan de Los Secretos en su vertiente más triste y melancólica Por eso entiendo si te vas y Tarde gris. Y otra de esas historias líricas que no se pueden obviar, ni olvidar, de esas que a uno le gustaría vivir alguna vez. Arañándole al tiempo el minuto mejor /saltando a la calle tú y yo /ya sabes cómo hay que apurar /la última vida de un gato / la vida de un gato.

Y en el 98, en mi cumpleaños, mi mejor amiga me regaló la cinta negra, la del dibujito infantil de la isla, tan triste. A mí, Enrique y Los Problemas cada vez me emocionaban más, aunque a ella ya no le gustaban, ni siquiera me pidió que se la grabara. Aunque tú no lo sepas (una canción de Quique González con título de un poema de García Montero - esa es otra historia que algún día contaré, aunque ya se sepa - que Enrique hizo tan suya como todas las suyas) me duele a ella.

[Aunque entonces aún no sabía que dos años después ella decidiría dejar de ser mi amiga, sin que todavía sepa sus motivos. Y le escribí una carta, que nunca llegué a enviarle, en la que le decía: “De fondo suena Enrique Urquijo y me acuerdo de ti, la que nunca pones el remite en el sobre por no dejar tus huellas, ¿o soy yo? Ya no lo sé, pero amiga, la única, aunque tú no lo sepas me he inventado tu nombre, inventamos mareas, tripulábamos barcos, “Navego, navego” decíamos en cualquier baño de cualquier bar, ciegas de tequilas o de vodka con naranja. Después de ti no tuve amigas, aunque me empeñara en sustituirte por otras que tampoco me querían. Y ahora no contestas mis emails, botellas de náufrago con palabras lanzadas al pasado”]


Desde que no nos vemos es el legado personal de Enrique, con versiones propias de sus tan queridas rancheras, Amor se escribe con llanto, Ojalá que te vaya bonito y Amanecí otra vez; atreviéndose a ritmo de fado con María la portuguesa, de Carlos Cano; recordando el Sólo pienso en ti de Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán acompañado al piano y a las voces de Jackson Browne, y haciendo suyo el tema de Antonio Vega Desordenada habitación, además de la revisión de Continuará y No digas que no. Y unas cuantas canciones íntimas que definen a Enrique y en las que Enrique se define. Además del Aunque tú no lo sepas, una de las canciones más de Enrique aunque no fuera suya – de la que hay varias versiones en directo junto a Quique, incluida la actuación en el programa de TVE “Séptimo de Caballería” - , los retratos de perdedor entrañable y melancólico destrozado por el amor, en diferentes versiones, que canta a la chica perdida de Desde que no nos vemos, No quiero que me veas esta noche y Demasiado tarde. Y la sinceramente brutal Tu tristeza, la crónica de una ruptura en toda su cotidianeidad y sencillez: Un arco iris de color, así entendías tú el amor(...) No quise ser tu dueño sólo vigilar tus sueños, ser el guardián de tu sonrisa pero tú tenías prisa (...) y no te supe hacer feliz, pero estas cosas son así; le pregunté por qué me dejas y ella me contestó: por tu tristeza. Puro Enrique Urquijo.

Esto no es exageración, ni literatura. Por eso, GRACIAS, Enrique, y descansa en paz, por fin”

Madrid. 17 de Noviembre de 1999/ 17 de noviembre de 2007.


Nota al pie

http://www.los-secretos.net

Discografía:
Los Secretos
Ojos de Perdida (1981)
Todo sigue igual (1992)
Algo más (1983)
El primer cruce (1986)
Continuará (1987)
Directo (1988)
La Calle del Olvido (1989)
Adiós Tristeza (1991)
Cambio de Planes (1993)
Dos caras Distintas (1995)
La Historia de Los Secretos (1996)
Grandes Éxitos I (1996)
Grandes éxitos II (1999)

Enrique Urquijo y Los Problemas

Enrique Urquijo y Los Problemas (1993)
Desde que no nos vemos (1998)