Dice Holden Caulfield sobre los libros:

“Los que de verdad me gustan son esos que cuando acabas de leerlos piensas que ojalá el autor fuera muy amigo tuyo para poder llamarle por teléfono cuando quisieras”.

Esta página nace porque hay artistas cuyos mundos cambian el tuyo. Porque una vez que los conoces ya no puedes prescindir de ellos. Porque los consideras amigos tuyos aunque jamás llegues a tratarlos en persona. Porque nunca hablarás con ellos pero ellos se comunican constantemente contigo. Porque ya forman parte de ti.

lunes, 17 de noviembre de 2014

HAN LLOVIDO 15 AÑOS SIN ENRIQUE URQUIJO








Han llovido quince años y queda lejos ese 17 de noviembre del 99, ese invierno fatal aunque el calendario mintiera diciendo que era otoño. Oír una canción de Los Secretos en la tele y correr al salón, y no dar crédito a la noticia, añadir tristeza a la tristeza, pérdida al desamor, la mala suerte como la peor de las amistades. El más terrible de los destinos convocado antes de tiempo, la autoprofecía cumplida, pero cómo explicar que me vuelvo vulgar al bajarme de cada escenario.

 Han llovido quince años y hemos sobrevivido a los que quisimos querer y no nos quisieron, a los que nos dijeron que no, a los que nos rompieron el corazón y las certezas, a los que emborronaron para siempre un presente condenado a ser pasado, a los cambios de planes, a los adioses inexplicables, a los portazos y a los gritos, a los muros y a los silencios. 

Han llovido quince años y han cambiado las dudas y las (in)seguridades, los miedos y los errores, que siguen siendo los mismos pero diferentes, a ratos queremos volver a ser niños y al minuto siguiente comernos el futuro, las distancias y lo que haga falta, porque hay trenes que no vuelven a pasar y mejor no perder(se) ninguno. 

Hemos crecido, nos hemos hecho viejos de repente y a veces, en las tardes grises, cuando pasamos por la puerta de un colegio nos ponemos a recordar y aparecen sombras en ciertas calles, cuyo nombre pertenece a un alguien que fue, que nunca podrá dejar de ser, las cosas de la vida son así, la nostalgia y la tristeza suelen coincidir

Han llovido quince años y lamentamos todo aquello que se nos escapó, los conciertos a los que no fuimos, los encuentros a destiempo y los desencuentros a tiempo, los déjame, las oportunidades perdidas, los ya nunca, los no volverán, lo que dejamos de decir y lo que dijimos de más, lo que fue y lo que pudo haber sido. 

Han llovido quince años y seguimos abrazando ilusiones como si fuera la primera vez, seguimos escribiendo sobre vidrios mojados, apostando la vida a un solo as o a la reina de corazones, agárrate fuerte a mí, ojalá siempre a tu lado, adiós tristeza, adiós soledad, esta historia continuará, no más corazones de cartón, no es amor pero está bien

Han llovido quince años y volvemos a las viejas canciones cuando faltan los viejos amigos, cuando nos abofetean los recuerdos o para invocar memorias nuevas, cuando no podemos esquivar el destino o ignorar el azar, cuando la liebre se remueve en el erial y alguien en facebook comparte un vídeo o una canción aparece de fondo en la escena de una novela. 

Han llovido quince años y cada 17 de noviembre vuelve el recuerdo de Enrique Urquijo, que nunca se fue del todo, en contra de su voluntad, no quiero si desaparezco que nadie recuerde quién fui, lazo de tantos encuentros, enredador de casualidades, mecha de amores al hilo de sus canciones, de su voz para siempre triste, de su triste figura. 

Han llovido quince años y nos sigue faltando Enrique Urquijo, al que lloramos como se llora a los fantasmas del pasado, con incredulidad y rabia, porque nos dejaron a medias, porque se llevaron parte de nosotros, porque nos legaron piezas sueltas que no encajan en ningún puzzle, salvo en el que nos arrancaron aún incompleto. 

Han llovido quince años y ojalá que dentro de otros quince conservemos la suficiente memoria para que al escuchar a Enrique Urquijo se nos siga poniendo de punta el sentimiento, de gallina la piel, permeable aún a la más desolada de las sensibilidades, a la más abatida de las gargantas, capaz de hacer de la derrota una obra maestra, del fracaso la más perfecta de las victorias. 

 Gracias, maestro. Sigues formando parte de nuestras vidas.

***


Mis homenajes de cada 17 de noviembre:


domingo, 24 de noviembre de 2013

MAGIA Y PÉRDIDA, por Ray Loriga


(Este es el artículo que escribió Ray Loriga en la muerte de Lou Reed):


MAGIA Y PÉRDIDA


Adiós. ¿Qué otra cosa esperabas? Si no te hubiese visto pensaría que solo te había imaginado. En mis sueños hablaba contigo en la Plaza Roja de Moscú y ahora de pronto ya no estás.
Tenía que ser precisamente en Halloween.
Nunca supe si tocabas una guitarra muy rara que sonaba muy bien, o si tocabas una guitarra muy buena que sonaba muy rara, el caso es que sonaba, y mientras sonaba esa dichosa guitarra de hierro tu voz decía muchas cosas puntiagudas. Cosas como que hace falta muchísima fe para seguir adelante, o clávales un tenedor en el culo y dales la vuelta, que ya están hechos. Son tus palabras, no las mías.
Rotten Rita se fue antes y no mucho después nos iremos todos, pero Ramiro Penas guarda el bombo de tu batería desde el día que diste la estampada en Madrid, y Jaime Asúa recuerda todas tus canciones, así que no todo se ha perdido. De tus bandas se hicieron muchas bandas, con tus ideas buenas soportamos muchos otras muy malas ideas. Con mucha fe, eso sí, crecimos en público y a tu lado, con chaquetas negras parecidas y personalidades muy distintas. Algo de lo tuyo nos tocaba, como los ángeles de las esquinas de la cama guardan el sueño de los niños.
Pero Drella ya no estaba.
Cuando creces en un pueblo pequeño, te pones muy nervioso, y piensas: aquí nunca ha nacido nadie famoso.
Eso lo dijiste tú, no yo. Ojalá hubiese sido al contrario.
Muchas veces pienso en ti, o en lo que tú pensaste.
Todo el mundo sabe que la Velvet es el mejor grupo del mundo, John Cale está también de acuerdo.
Hoy, sin ir más lejos, pensé que un precioso domingo extrañamente primaveral para el otoño que nos toca era un día perfecto, pero luego vas y te mueres. Si dios tuviese sentido del humor haría cosas así. No hay miguel ángeles en Pittsburgh. Eso lo escribiste tú, no yo. Ojalá, otra vez, fuese al contrario. Cuando has nacido en un pueblo pequeño, sabes que hay que salir de un pueblo pequeño, y eso (tú lo dijiste) es lo único bueno de nacer en un pueblo pequeño.
Drella ya no está y tú tampoco, este pueblo es muy pequeño, pero seguimos llenos de ideas hermosamente malvadas.
Perdimos a Jean Genet y a Georges Bataille, y ahora encima a Lou Reed. Si dios se acuerda de reírse de nosotros seguro que ríe.
Y tenía que ser precisamente en Halloween.
La magia y la pérdida me la enseñaste tú, mientras la gente indocumentada te pedía más Sweet Jane.
Así son las cosas.
Adiós Lou. ¿ Qué esperabas?
Empiezo a echarte de menos.




domingo, 17 de noviembre de 2013

CATORCE



Y van catorce años sin Enrique Urquijo. 

Y casi se me olvida, pero no. 

Mi recuerdo de este año, pinchando aquí



domingo, 5 de mayo de 2013

RODRÍGUEZ



Fascinada por la historia de Searching for Sugar Man. Lo cuento en el Área de Descanso


 

 Was it a huntsman or a player
That made you pay the cost
That now assumes relaxed positions
And prostitutes your loss?
Were you tortured by your own thirst
 In those pleasures that you seek
That made you Tom the curious
That makes you James the weak?
 And you claim you got something going
Something you call unique
But I've seen your self-pity showing
 As the tears rolled down your cheeks
 Soon you know I'll leave you And I'll never look behind
'Cos I was born for the purpose That crucifies your mind
So con, convince your mirror
As you've always done before
 Giving substance to shadows
Giving substance ever more
 And you assume you got something to offer
Secrets shiny and new
But how much of you is repetition
That you didn't whisper to him too


 

sábado, 17 de noviembre de 2012

sábado, 31 de diciembre de 2011

Para acabar 2011 con alegría y pasión

FELIZ 2012



 



Ánimas, que no amanezca 

que sea puro a media noche

 
que hasta donde el cuerpo aguante

 
hay que darle cuanto quieras 


sin dudas y sin reproches 


que al cabo mundo ahí te quedas

Ánimas que no amanezca


hoy que estoy como quería 

al fin yo estoy aquí de paso


y la aurora día con día


y quiero estar en los brazos 



del amor del alma mía

Ánimas que no amanezca


ni se haga de madrugada


pa que el amor crezca y crezca


como la hiedra en el agua

Ánimas que no amanezca 


para vivir a lo grande


esta pasión tan inmensa


que no me cabe en la sangre