domingo, 30 de marzo de 2008
sábado, 15 de marzo de 2008
RAY LORIGA_VIDEO
Una filosofía de vida condensada en 1 minuto, 12 segundos.
viernes, 4 de enero de 2008
ISMAEL SERRANO
Su trayectoria y canciones son, diez años después, sobradamente conocidas. Ismael Serrano pertenece ya a la cultura popular y ha contado desde sus inicios con un importante apoyo mediático y discográfico, que sin duda merece. Como otros muchos que, lamentablemente, no llegan ni al gran público ni a los grandes medios. ¿La razón? Quién sabe. Dejemos la pregunta en el aire, porque, como ya es de todos sabido, la respuesta, my friend, está también ahí, blowing in the wind para la eternidad.
Ese primer álbum sigue siendo mi favorito. Del resto de sus discos – y van siete - me quedo con algunas canciones sueltas pero ninguno me resulta tan redondo y tan querido como ese Atrapados en azul, en el que un chico serio, guitarra en mano y camisa blanca, sorprende con su voz profunda y un puñado de canciones con un indiscutible y reconocible sello personal. (Me gustan todas y cada una de las canciones de ese disco, cada una por una razón diferente y las tengo asociadas a distintos momentos vitales. Pero la que más escucho es una de las más desconocidas – suele pasarme, la maldición de las caras B -, una joyita de 3’12” llamada Ana , la última canción del disco).
Ana, es tan corta la vida, y son tantas despedidas
llenas de promesas vanas.
Ana, ¿qué será de nosotros cuando caigamos y otros ocupen nuestro lugar?
Ana, ¿dónde será la batalla próxima en que perdamos
la guerra contra la soledad?
Ana, volverás a escuchar las piedras que contra tu ventana
lanzó la felicidad.
Lanzó la felicidad.
Ana, es tan corta la vida, quizás me vuelva mentira
y no te conozca mañana.
Ana, cuando te esconda un abrazo
recuerda entonces el año en que forjamos la paz.
Ana, quizás me marche y no vuelva,
quizás me muera y no tengas que maldecirme jamás.
Ana, te veo y me declaro culpable
de desear tu presencia más que desear la paz.
Ana, ¿qué hago yo con mis canciones, con el manojo de escarcha,
con mis ganas de matar?
Ana, ¿qué hago yo con las montañas de papeles
que he firmado jurando morir o amar?
Jurando morir o amar.
Ana.
Ahora que la adolescencia es
un septiembre lejano,
humo de cerveza en un portal
un verano inacabado
algunos años en la Facultad de Ciencias
papeles escritos, ron de Cuba, hojas de hierba
un tren dormido en una vía muerta
la luz de la ventana azul que siempre estaba abierta.
Ahora que quedan tan lejos las playas de Corfú
las estaciones de trenes de Praga, Hamburgo o Estambul
los viajes que trajeron a otros vistiendo nuestros cuerpos
la luz de una cafetería, los amores conversos.
Ahora que te cansas y las piscinas cierran
Y apura el ultimo baño la luz de las estrellas
Ahora que regreso a los lugares a donde quise huir
y nadie me espera allí
Ahora que casi llego a fin de mes
Ahora que amo a una mujer, que amo a una mujer
Ahora que pago las facturas
que me ves en La Habana, que sueño con Lacandona
que ya no escribo cartas
que cumplimos mas años que promesas
que se hunden nuestros corazones como la vieja Venecia
que llego tarde a los cines y al fin del planeta
que alquilo un pequeño piso en un castillo de arena
ahora que duelen las resacas, que cortan como una navaja
ahora que nadie nos saluda por los bares de Malasaña
que pido auxilio besos y comida por teléfono
que fumo flores y lloro a veces mientras duermo
ahora que tiemblo como un niño abandonado
ahora que viejos amigos nos han traicionado
ahora es el momento de volver a empezar
que empiece el Carnaval, la orgía en el Palacio de Invierno
de banderas y besos
se cayeron mis alas y yo no me rendí,
asi que ven aquí,
brindemos que hoy es siempre todavía,
que nunca me gustaron las despedidas
* (el coautor de la letra es Daniel Serrano)
De su último álbum, Sueños de un hombre despierto (2007), me quedo con el título (sacado de una cita de Aristóteles: “La esperanza es el sueño de un hombre despierto”); tal vez con el single, Casandra, aunque sólo sea por haberlo escuchado más y con una Canción para un viejo amigo que, otros cinco años después, vuelve la melancolía de los sueños rotos y las inocencias perdidas. A los treinta y tres, esa nostalgia resulta más madura: evoca un tiempo pasado, quizá más feliz – tal vez sólo distinto o simplemente más idealizado – pero al que ya no se desea volver. Los amigos y el amor nos han abandonado, se conoce la derrota y la huida, la soledad de los amaneceres sincericidas, con sus rutinas y sus anclas. Pero quién diablos quiere regresar/si lo que cuenta es aprender/que no está perdido aquello que no fue.
Una década después, Peter Pan ha sido engullido por las realidades adultas. Su rebeldía juvenil se ha tornado lamento melancólico, pero sin embargo esperanzado. ¿Será esto lo que llaman madurez? Lo único cierto es que ya no hay vuelta atrás. Y lo único que se me ocurre es desearle suerte. Y que llegue a los 40 sano y salvo, si es que eso es posible...
Recuerdas los tiempos en que, viejo amigo,
ardía en tu boca la azul madrugada.
Borracha, Afrodita reía y brindaba contigo
dejando el olor de otro cuerpo en tu cama.
¿Dónde encallaron esos días? ¿En qué luminosas playas?
Huyendo de ti y de la aurora,
escapaste buscando en mil bares el abracadabra que detiene el tiempo,
pero regresaste y te encontraste a ti mismo esperándote en casa.
Y el alba sincericida trajo su rutina y su ancla.
El amor es la piedra que Sísifo empuja.
El mundo el cascabel de un gato asustado.
Nadie nos avisó que amar es doler,
que crecer es aprender que para regresar, y
para casi todo, es tarde,
y aquello que no fue nuestro más leal amante.
Así que brindemos ahora viejo amigo:
que acabe este otoño y resuelva el misterio
del eclipse en tu pecho, que aún no nos rendimos.
De la noche aprendimos viejos sortilegios
que ayudan a conjurar al reloj y sus espectros.
Sísifo abandona hoy su piedra en la cima
y el gato se duerme esta noche en tus brazos.
Quizás tengan razón y amar es doler
pero quién diablos quiere regresar
si lo que cuenta es aprender
que no está perdido aquello que no fue,
que no está perdido aquello que no fue.
domingo, 30 de diciembre de 2007
ME HE PERDIDO
Las canciones que cuentan historias son doblemente enriquecedoras. Si además en esas historias se intuye algún referente real, los iniciados las disfrutan aún más.
Me aburre la música de Christina Rosenvinge, pero me intriga su figura. No puedo dejar de admirar a una tía capaz de seducir o cuanto menos despertar el interés de dos tipos que a su vez despiertan el mío como son Ray Loriga y Nacho Vegas.
De Verano Fatal me esperaba más. De siete canciones me quedo con tres. Pero hay una que vale por las siete. Nacho Vegas en estado puro e inspirado. Un cortejo en toda regla, la crónica de una seducción paso a paso. Nacho (o su personaje) intentando ligarse a Christina (o su personaje). Chico perdedor entrándole a chica dura: poema o canción asegurada.
Pero además, es la crónica de un tiempo y una generación: la nuestra, la de los treintañeros/ cuarentones en la primera década del siglo XXI (Nacho tiene 33, Christina anda por los 43) .
Quien más, quien menos, arrastra heridas, desamores, desencantos (y pobre del que no).
A algunos nos cuesta encontrar nuestro sitio (aún). Somos animales heridos, entre escombros. Endurecidos por fuera porque no queda más remedio: “lo natural es odiarse”, decimos hasta con convicción. Tremendamente solos, intentando no perder la fe. Con cuarenta y tres candados (uno por año), o mil, pero tal vez de plástico: se derriten a la primera mirada intensa. Por eso mejor no acercarse demasiado: “me lo tengo prohibido”.
Chicos perdidos y mujeres incomprensibles, que queremos una cosa y a la vez la contraria. No sabemos qué es lo correcto. Intuimos que seguramente no haya una única manera, ni siquiera una correcta. Y mientras, seguimos entonando dulces gritos y practicando el más viejo de los ritos para acabar, una vez más, perdidos.
ME HE PERDIDO
Lo intenté por tercera vez
me enfundé en mi traje beige
miré hacia el suelo y me santigüé
te encontré entre los escombros.
Y aún quedaba un muro en pie
te vi apoyada en él y creo que
lo hacías para no perder la fe
el Cristo en la pared se encogió de hombros.
Y tú con tu voz, esa voz
y tu pálida piel
con el brillo en tu pelo del trigo
con ese otro brillo que imagino tras tu abrigo.
Pasaste estos últimos inviernos
al calor de un infierno construido en el amor
para acabar en demolición
me dices “ahora ya estás advertido,
no te fíes de un animal herido”
y ¿qué te iba diciendo yo...?
Me he perdido.
Lo intenté siete veces más
quería ver lo que hay detrás
de tu imperturbabilidad
y abrir tu puerta de cuarenta y tres candados.
Te adiviné en tu balcón
silbando una larguísima canción
pensando “¿es esto lo correcto o no?”
así que hice ¡chas! y aparecí a tu lado.
“Lo sabes, ahora ya estás advertido,
no te fíes de un animal herido”.
Y “ ¡Oh! Descuida”, le mentí, “soy un experto cazador”.
“Lo has visto, es mi mundo derruido
lo que hoy es puro mañana está podrido”.
Y ¿qué te iba diciendo yo...?
Me he perdido.
Mátame si ya no te soy de utilidad
mátame tras leer el mensaje
pero ahora me desnudaré sin quitarme el traje.
Lo he visto, es tu mundo al derrumbarse
que “lo natural es odiarse” me dijiste,
he de reconocer, con cierta convicción.
Y entonces entonaste dulces gritos
comenzó el más viejo de los ritos
¿fuiste tu, fui yo o sencillamente fue algo superior?
Y añadiste: “Si lo hacemos, tonto mío,
pues hagámoslo como es debido”.
“Y ¿cómo es eso?” , pregunté
y tú me dijiste: “Justamente así no”,
y paraste: “Me lo tengo prohibido”.
Yo protesté empapado y más que aturdido
y ahora sí que sí que yo...
me he perdido.
Que ahora sí que sí que sí que sé
que me he perdido
porque sólo es pensar en ti
y acabar perdido
porque sólo con pensar en ti
me pongo perdido.
jueves, 6 de diciembre de 2007
PABLO MORO
Fue Adrián (eternamente, gracias) quien me habló por
El último vals
Yo también llevo a Scorsese en mi biografía. Algunas de
Y cuando suena aquella vieja melodía
Pienso que fuimos héroes por un día
Apostando siempre con las de perder...
¿Quién no arrastra el recuerdo de unos cuantos amores
Hoy en el video club
alquilando una de Scorsese
no sé si eras tú
o el recuerdo que guardo de ti
y que no te mereces.
Esa última frase me acabó de enganchar sin remedio. Y me sentí
Lo que dura un fin de semana
Con los primeros acordes de esta canción ya estaba llorando,
Música, sexo y literatura. ¿Existe mezcla más letal para el sentimiento?
Entre versos de Allen Ginsberg
ensuciando nuestra almohada
renunciamos a ser tristes
prometiéndonos mañana.
Y la eternidad duró
lo que dura un fin de semana.
Llenamos nuestras bocas
con millones de deseos
y drogamos nuestros cuerpos
con poemas de William Blake.
Aquel era el principio
Del camino del exceso
Y aprendimos la respuesta
Al enigma del querer...
(...)
Y entre calles solitarias
Recuerdo aquel par de días
Maldiciendo cada lunes
Con toda su realidad.
Qué puta es la vida a veces,
Y otras qué de verdad...
Tras escuchar las canciones me interesé más por Pablo Moro.
Esa misma semana (finales de octubre) me recorrí Madrid en
En el camino de vuelta en el autobús no resistí la tentación de
Desde entonces no he dejado de escuchar sus canciones.
Si queréis conocer más pinchad aquí:
http://www.pablomoro.com/
sábado, 17 de noviembre de 2007
DESDE QUE NO NOS VEMOS (Cronología sentimental con banda sonora)

(La primera parte de este post se encuentra en mi otro blog: http://areaddescanso.blogspot.com/2007/11/desde-que-no-nos-vemos-homenaje-enrique.html )
Aunque nunca llegues a saberlo, Los Secretos forman parte de mí. Sus canciones son la banda sonora de mi vida, desde el 88, cuando un compañero me grabó el LP de Ojos de Perdida en una cinta que todavía me acompaña, que marcó el final de curso de mi 1º de BUP, con Déjame sonando en Jácara, y me consoló en Irlanda, por qué me dices que va a ser distinto/ si todo vuelve a ser lo mismo/qué tengo que ser para ser algo/para quererte sólo valgo y fue la música de mis mañanas de piscina ese verano. Vete ya de mi vida, déjame en paz. Necesitas verme triste para alegrarte, necesitas que tu orgullo salga adelante. No quiero que me debas nada ni deberte nada a ti, no quiero que sufras ni llores por mi. Me miraste a los ojos y no supe qué decir. Azul de ojos, labios de cristal, qué mal me quedo cuando te vas. Aunque tú no te des cuenta te has acostumbrado a vivir y a disfrutar como un niño mimado. Fuertes emociones se han grabado en ti. Se fue como llegó, tal vez sea así el amor. Deja de pensar en lo peor, no pierdas el tiempo igual que yo. Sobre un vidrio mojado escribí su nombre, sin darme cuenta...
Y en otra cinta, mal grabada, un puñado de buenas historias. No sé si se acuerda esa buena chica de lo que ella me dijo: Te sentirás mejor. No me falles, no digas que no, aunque todo sucedió al revés y siempre hay un precio dime que Continuará. Quiero beber hasta perder el control, y correr sin dirección desde la estación hasta el primer cruce, por el túnel, hasta cerrar los bares... Yo siempre fui mi peor enemigo.
En el 89, 2º de BUP, La calle del olvido, una excursión a Segovia escuchándolo a medias con mi mejor amiga en el autocar del colegio: No seré yo, Qué solo estás, Nuevo color, Soy como dos, y un amor platónico de 3º que nunca se fijó en mí, mientras a mí me perseguía otro en el nunca me fijé, yo que siempre me he dolido/ de recordar lo que fue/ y lo que pudo haber sido, Culpable, Todo ha sido un juego, y ese No es amor que parecía escrito sólo para mí, has visto demasiadas películas rosadas y te lo has llegado a creer(...) Tu príncipe soñado ya viene retrasado y mi oferta sigue en pie, ya sé que no es amor, pero está bien (...) No esperes ahí sentada o soñando con la almohada, todo te salió al revés/ ya sé que no es amor, pero está bien....
Y en el 92, ese Ojos de gata que me enamoró mucho antes de que conociera esa otra versión canalla de Sabina que tanto sonaba en fiestas, con una de las frases finales más rotundas que yo he escuchado en una canción, tan de Enrique: pero cómo explicar, que me vuelvo vulgar, al bajarme de cada escenario, sintiéndome turista en mi país, extraña en mi ciudad, naúfraga en mi barrio. Saboreando la venganza de la indiferencia a ritmo de ranchera con Ya me olvidé de ti: Ayer que te encontré por Dios lo juro, que a tu lado pasé indiferente, yo que tanto temí por este encuentro, hoy te juro por Dios que nada siento. Y bailando con la única canción de Los Secretos que levanta el ánimo: Adiós tristeza.
En el verano del 93, Cambio de planes y un concierto en el parque de San Isidro a finales de julio, donde me enamoré de un pijo moreno engominado y con un polo blanco que se emocionaba con todas las canciones, y mañanas de piscina esperando cartas de un novio que nunca supo que lo era, haciendo juegos de palabras con mi mejor amiga al ritmo de todas esas canciones que hicimos nuestras, Déjame soñar después del huracán, para dibujarte. Colgado sigo esperando en mi rincón y aunque he perdido el tiempo con mi amiga mala suerte, me alegro de verte. No me digas que estás muerto, que por verte sonreír hago un cambio de planes.
En el 94, annus horribilis, de indiferencias y despedidas, habitante única de un mundo hostil, Enrique Urquijo y Los Problemas me hablaron de su Mundo raro, en una versión (que se quite Chavela, que yo me quedo con Enrique) que es para mí la mejor porque así fue como la escuché por primera vez , y si quieren saber de mi pasado es preciso decir otra mentira, les diré que llegué de un mundo raro, que no sé del dolor, que triunfé en el amor y que nunca he llorado. Con 20 añitos y ya tan tonta, tan sufridora, tan viviendo en las canciones en vez de en la vida. Esa Semana Santa mientras otro amor no correspondido no hacía más que ignorarme en un bar de un pueblo de la sierra, Enrique Urquijo cantaba en la tele: después del tiempo que he perdido en aventuras sin sentido, me siento solo y a la vez perdido sólo porque me has sonreído y pido volver a ser un niño, volver a ser un niño. Ese año sentí que éramos Corazones de cartón: nada me importa saber si hicimos mal por apostarnos la vida a un solo as (...) de qué sirve la razón si el camino es tentador y ya en verano otra vez la más absoluta de las indiferencias: cuántos recuerdos guardas tú de mí para tratarme ahora así, cuántas razones tengo que inventar para poderme perdonar...
En el 95 salió Dos caras distintas. Es quizá el disco que menos interioricé, el menos escuchado. Aún así, como siempre, contiene un puñado de buenas canciones, y aún mejores letras. Desde el Pero a tu lado, una de amor y esperanza tan rara en ellos, he roto todos mis poemas/ los de tristezas y de penas/ lo he pensado y hoy sin dudar/ vuelvo a tu lado/ Ayúdame y te habré ayudado /que hoy he soñado /en otra vida en otro mundo/ pero a tu lado. Ya no persigo sueños rotos/ los he cosido con el hilo de tus ojos /y te he cantado al son de acordes aún no inventados. Al Reina de corazones, pasando por las tan de Los Secretos en su vertiente más triste y melancólica Por eso entiendo si te vas y Tarde gris. Y otra de esas historias líricas que no se pueden obviar, ni olvidar, de esas que a uno le gustaría vivir alguna vez. Arañándole al tiempo el minuto mejor /saltando a la calle tú y yo /ya sabes cómo hay que apurar /la última vida de un gato / la vida de un gato.
Y en el 98, en mi cumpleaños, mi mejor amiga me regaló la cinta negra, la del dibujito infantil de la isla, tan triste. A mí, Enrique y Los Problemas cada vez me emocionaban más, aunque a ella ya no le gustaban, ni siquiera me pidió que se la grabara. Aunque tú no lo sepas (una canción de Quique González con título de un poema de García Montero - esa es otra historia que algún día contaré, aunque ya se sepa - que Enrique hizo tan suya como todas las suyas) me duele a ella.
[Aunque entonces aún no sabía que dos años después ella decidiría dejar de ser mi amiga, sin que todavía sepa sus motivos. Y le escribí una carta, que nunca llegué a enviarle, en la que le decía: “De fondo suena Enrique Urquijo y me acuerdo de ti, la que nunca pones el remite en el sobre por no dejar tus huellas, ¿o soy yo? Ya no lo sé, pero amiga, la única, aunque tú no lo sepas me he inventado tu nombre, inventamos mareas, tripulábamos barcos, “Navego, navego” decíamos en cualquier baño de cualquier bar, ciegas de tequilas o de vodka con naranja. Después de ti no tuve amigas, aunque me empeñara en sustituirte por otras que tampoco me querían. Y ahora no contestas mis emails, botellas de náufrago con palabras lanzadas al pasado”]
Desde que no nos vemos es el legado personal de Enrique, con versiones propias de sus tan queridas rancheras, Amor se escribe con llanto, Ojalá que te vaya bonito y Amanecí otra vez; atreviéndose a ritmo de fado con María la portuguesa, de Carlos Cano; recordando el Sólo pienso en ti de Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán acompañado al piano y a las voces de Jackson Browne, y haciendo suyo el tema de Antonio Vega Desordenada habitación, además de la revisión de Continuará y No digas que no. Y unas cuantas canciones íntimas que definen a Enrique y en las que Enrique se define. Además del Aunque tú no lo sepas, una de las canciones más de Enrique aunque no fuera suya – de la que hay varias versiones en directo junto a Quique, incluida la actuación en el programa de TVE “Séptimo de Caballería” - , los retratos de perdedor entrañable y melancólico destrozado por el amor, en diferentes versiones, que canta a la chica perdida de Desde que no nos vemos, No quiero que me veas esta noche y Demasiado tarde. Y la sinceramente brutal Tu tristeza, la crónica de una ruptura en toda su cotidianeidad y sencillez: Un arco iris de color, así entendías tú el amor(...) No quise ser tu dueño sólo vigilar tus sueños, ser el guardián de tu sonrisa pero tú tenías prisa (...) y no te supe hacer feliz, pero estas cosas son así; le pregunté por qué me dejas y ella me contestó: por tu tristeza. Puro Enrique Urquijo.
Esto no es exageración, ni literatura. Por eso, GRACIAS, Enrique, y descansa en paz, por fin”
Todo sigue igual (1992)
Algo más (1983)
Continuará (1987)
Directo (1988)
La Calle del Olvido (1989)
Adiós Tristeza (1991)
Cambio de Planes (1993)
Dos caras Distintas (1995)
La Historia de Los Secretos (1996)
Grandes Éxitos I (1996)
Grandes éxitos II (1999)
Enrique Urquijo y Los Problemas (1993)
Desde que no nos vemos (1998)
domingo, 4 de noviembre de 2007
EL TIEMPO DE LAS CEREZAS
Mundos extraños de personajes extraños. Aves raras. Seres atormentados que caminan por el lado oscuro, asomándose al abismo. Por no saltar gritan sus penas en forma de canción: la verdad, está en la canción.
Y al final del día, sentir un leve dolor,
y esperar la secreta alegría,
de la paz que trae la canción.
Ver tu alma por dentro,
conocer acaso el horror,
no acostumbrarse a ello,
no sin la paz,
no sin la canción.
Y a pesar de todo,
aunque me paralice,
y me invada el dolor,
o mil veces resbale en los mismos lodos,
sé que al final me alzaré
y la ocasión será para brindar
con los buenos amigos.
Por mi juez, mi rey, la canción.
(Por la paz y por la canción. NV)
Ahora que el tiempo ha pasado
Y he dejado de lado la competición
Que veo más claro
Que escucho mejor(...)
Puedo decirlo más alto
Pero no más claro
todo lo que en este mundo he amado
es una canción, un teatro y a ti.
(Ahora. Bunbury)
Acordes desnudos, voces oscuras en días extraños, que entre la pena o la nada eligen siempre el dolor.
Sé que tiempos mas duros aún están por venir
que algunos días de mayo son más lluviosos que los de abril.
Me clavaste ambos ojos y aún recuerdo tu voz.
'La vida es parte buscar placery parte hallar dolor'(...)
Y te vi llorar.
Un río a cada lado de tu rostro sin desmaquillar
como la propia Kati Jurado
con las nubes negras detrás
como el negro escuchando a Van Zandt cantar
'Waiting around to die'
Como Juana de Arco al arder
como el santo a punto de perder la fe.
Y te vi llorar.
Y entre el dolor y la nada elegí el dolor
(La pena o la nada. NV)
Cazadores de presas imposibles,
Completamente solo, bajo un sol abrasador,
grité al perderlo todo y no reconocí mi propia voz.
Vivía igual que un cazador,en soledad,
sin fe ni amor, mi presa siempre estaba en otro lado.
A hierro yo viví y maté
y a hierro sé que moriré,
el cielo nunca se ha equivocado. (...)
Y vi a mi amor y estaba herido,
no me quise detener allí.
Soy cazador, y no persigo más
que lo que huye de mí.
( El cazador. NV)
Persiguiendo el rumbo de los sueños, entre secretos y mentiras, esclavos de sus propias cadenas, con versos que se clavan en la mente del que los escucha.
Jamás te recuerdo
porque nunca te olvido
( ¿Hay mejor manera de empezar una canción?)
tu cuerpo fue la guarida
favorita de mi cuerpo
Hay una estela de ausencia
de coincidencia literaria
de locas armonías
de piel azteca (...)
Y ahora tengo las arterias,llenas de etcéteras,
y un corazón espartano,y unas manos,
que creen en los milagros.
Al límite de un temblor,
de conspiración divina,
el rumbo de tus sueños,
coincide con mis pesadillas.
(¿Y más redonda de terminarla?)
(El rumbo de tus sueños. Bunbury)
Personajes de serie negra, con una puta desagradecida a la que desamar, gritando bravo a mujeres fatales cuyo oficio es destrozar corazones. Callejones sin salida, porno a domicilio, chicas de látex (Es mentira que el deseo/ siempre es verdad). Atmósferas opresivas de las que es imposible escapar.
Sigue recto, hay un desvío.
Tómalo hasta el final.
Si hemos hecho algo mal, amor,verás una señal.
Pero no iba a llegar y avanzamos igual,
como atraídos por el Sol
hacia su mismo centro.
Hay días en que valdría más
no salir de la cama.
En sólo un minuto vi mi vida cambiar.
Que sólo era un juego, te escuché
y volvimos a casa.
todo el camino aquella extraña canción.Pa ra bam bam bam
Nos fuimos mar adentro
hasta donde nadie alcanzaba a ver.
Con el agua al cuello
me volví, te miré y tu dijiste:
"Te podría matar y no se iba a enterar nadie.
Cuando me pregunten yo diré
que no llegaste nunca."
(Días extraños. NV)
Una historia de las que no se olvidan. ¿Quién no ha pensado alguna vez ‘qué hago yo aquí con este/a’? "Te podría matar y no se iba a enterar nadie. Cuando me pregunten yo diré que no llegaste nunca." Tremendo. “Y todo el camino aquella extraña canción. Pa ra bam bam bam”. Imposible dejar de escucharla, que su eco no retumbe en la cabeza.
¿Y qué decir de un auténtico pacto con el diablo a cambio de una canción?...
Como fue no lo sé, pero todo cambio,
hacía meses que no escribía una canción.
'Tienes lo tuyo', rió justo antes de marchar,
'hay algo que a cambio tienes que entregar'.
Me dijo, 'lay, lay, esto es lo que hay,
traigo dos noticias para usted, señor.
La mala dice que su antigua alma ya no le pertenece más.
Puede que la otra la haya adivinado,
sé que ahí fuera ya le están buscando,
y la policía está al llegar, la policía está al llegar.
Fue un placer hacer tratos con usted, señor.'(...)
Doy una fiesta a la que asistirá
toda la gente a la que he amado,
pero llego y no veo a nadie,
llego y huele a azufre el aire,
y la policía está al llegar.
(Serie negra. NV)
Mundos propios, ciudades del norte donde siempre está a punto de empezar a llover, en la espina dorsal del universo, donde se espera en vano un tiempo de las cerezas que nunca llega.
Es momento de ir, yendose poco a poco
el tiempo de las cerezas
nunca llega a noviembre
no me apetece escribir, hay otras formas de huir
y estar loco por solo o solo por loco.
Ahora se que encontraras por ahi
a otros mejores...
no te preocupes por mí,
soy como los gatos y caigo de pie...
y no me duele cuando me hacen daño.
(El tiempo de las cerezas. Bunbury)
Poesía descarnada, que ya no se estila. Letras no sólo para escuchar: sobre todo para leer, para sentir, para ser vividas, prendidas y apre(h)endidas.
Queriéndote como ya no se estila,
sin una gota de decencia
me casaré contigo
todas las veces
siempre que sea estrictamente necesario,
porque eres en mi caso
lo que la fe suele ser
para los desesperados,
quizá superstición, quizás vocación
de suicida incandescente
sin una gota de cordura.Si pensara menos con la cabeza,
menos con el corazón y mas con la entrepierna
el triunfo del amor
en estos tiempos de pena y olvido
el vino y la miseria
devolvieron a mi casa
la flecha arrojada,
la palabra ya dicha,
la oportunidad despreciada,
la vida pasada que no volverá
y es un hecho.Te fecundaría con un simple pensamiento de amor,
para algo ha de servir este dolor que siento,
lo siento
esta pálida tristeza de deseo
de esclavitud y de cadenas,
no me importa saber quién soy, si es que soy alguien
o aprendiz de puta
o crucigrama sin resolver,
esta pasion de enredadera de cumbre o precipicio
de cilicio o mansedumbre.
Si pensara menos con el corazón...
(De esclavitud y de cadenas. Bunbury)
En todas y cada una de las canciones del disco (18 en total, más dos reprises: B canta su versión de Días extraños y NV la suya de El rumbo de tus sueños) hay al menos una idea, un verso o una frase de la que quedarse enganchado. Es uno de esos discos que resulta imposible escucharlos una única vez. Y en cada escucha, en cada relectura gusta más: se descubre algo nuevo, y luego se saborea, para acabar tarareándolo.
Precisamente hoy ha aparecido en el diario Público, a propósito del disco de NV y Christina Rosenvinge (Verano fatal que, adelanto, será oportunamente analizado en este blog, es interesante) una reseña en la que señala que los discos de este estilo hay que valorarlos por el grado de fusión alcanzado. Desde luego, en El tiempo de las cerezas NV y B lo han conseguido. Con creces. Todas las canciones son intercambiables, como bien demuestran los reprises.
Gracias a los dos, que nunca llegaréis a leer esto, por haberlo parido.
Afortunados nosotros, por descubrirlo y disfrutarlo.
Notas al pie.http://www.bunburyvegas.com/
http://www.nachovegas.net/
http://www.enriquebunbury.com/
http://www.limbostarr.com/
